El día que me intentaron matar.
El día que me intentaron matar, era un día normal. Era un día como otro cualquiera. Salí a dar una vuelta, entré en un local. Era sábado por la noche y como a todos los chicos de mi edad, intentaba disfrutar de la compañía dela gentemientras realizaba algún que otro baile.
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Observé en el sitio a una amiga. Era la novia de mi mejor amigo. Me estuvo contando durante toda la noche todos los problemas que tenía. Y yo pacientemente la escuchaba sin darle ningún consejo. Simplemente escuchaba. Emotivamente a ella le salía alguna que otra lágrima y yo la compensaba con algún que otro abrazo.

De repente se acercó alguien que podríamos denominar amigo suyo. Era un tipo fuerte de esos que se meten esteroides pero que sólo acude al gimnasio cuando su cerebro se lo permite. De esos tipos que pierden la calma con polvos blanquecinos. Y ese día además, había perdido la calma con algunas copas de más.
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Me cogió por el cuello y empezó a contarme una historia que me importaba una mierda. Decía que cuando él era pequeño había ido a pegarse con no se cuantos miles de chicos porque le decían que él vendía droga en su barriada y por supuesto según él, eso no era cierto. De testigo tenía a todos los que venían con él, señalándolos a todos en el acto. Seguidamente y tras tratar de darle una explicación lógica a porque me contaba eso, se acercó otro ciclado de los que había señalado, este dijo de modo nervioso: ¡Eh, Eh que pasa aquí! Bloqueándome la salida por el lado derecho y estando dialogando contra la pared se unió otro más a la ilógica conversación en tono agresivo. Yo no sabía lo que pasaba, pero parecían que estaban enfadados conmigo.

El rubio sin cerebro me agarró y yo me solté sutilmente. El último llegado a la conversación se fue hacía mí. Estaba preparado para impactar mi codo contra su mandíbula. Se encaró conmigo, interviniendo el rubio ciclado. Me safé de la situación corriendo a salvarme unas manos femeninas dispuestas a bailar. Quedándose los tres discutiendo entre ellos.
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No sabía lo que estaba pasando, pero la cocaína tenía mucho que ver. El caso es que me fui para casa. Se me quitaron las ganas de salir...