Para que un bolígrafo pinte le tienes que hablar como si se tratara de una maceta.
Para que un bolígrafo pinte le tienes que hablar como si se tratara de una maceta. Eso es justamente lo que le decía a Meleni mientras garabateaba su cuaderno con profundos surcos produciendo texto invisibles.
- Al final todos me salen malos, decía encolerizado.
- Cuando vaya a la Copistería se lo pienso decir, este boli es una mierda.
En la sala de estudio no había mucha gente. Eran épocas de estrés. Llovían los exámenes y cada cual se preparaba de la mejor forma que podía. Unos recurrían a viejos exámenes, otros subrayaban las preguntas sobre las cueles el profesor hizo más hincapié, y alguno que otro tan sólo leía una y otra vez intentando rozarse con el conocimiento. Como el aire acondicionado no funcionaba, todos los estudiantes observaban frentes sudorosas allá donde mirasen. No eran los nervios, era la calor de un mes de junio encerrados en un habitáculo expuesto al sol. Protegidos por una vidriera opaca que dejaba pasar los rayos solares y que dejaba adivinar un cielo azul. Asados como pollos bajo el subsuelo con los ojos clavados en letras inertes. ¿Cuando arreglaran el dicho aparato? es lo que se leía en las mentes pensantes.

Estudiar es un ejercicio de auto control. Tienes que controlarte a tí mismo y tenerte engañado el tiempo suficiente como para hacer ver a tus sentidos que aquello que se introduce en tus pensamientos es algo bueno, algo interesante, aunque la mayoría de las veces no sea así. Horas y horas sentados en una misma silla con los mismos papeles por delante. Sí objetivamente nos reflejásemos en un espejo no encontraríamos cordura en aquella opción. El aprendizaje tiene que cambiar. Todavía anhelo el siglo en que la diversión consista en adquirir los hábitos apropiados.
- ¿Has visto a la rubia? Tiene buen culo.
- ¿Cómo se lo has visto si está sentada? contestaba yo.
- Por la silueta que le hace la cintura.
- Pero si no se le ve, replicaba
- Tú es que no sabes. Tú no entiendes.
Por lo visto ahora será que no entiendo y puede hasta que sea verdad, meditaba gesticulando con cara de ignorar la última frase que Meleni pronunció.
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Un tipo curioso. Meleni es como un tanque de gasolina lleno de habilidades sociales en un motor eléctrico. Una sonrisa diez, un cuerpo diez, unos ojos diez combinados con un talento para la oratoria inexplicables hacen de él un sujeto con una especial alegría. El líder carismático al que le faltó la conciencia de la motivación y el esfuerzo, El modelo que Calvin Clein nunca encontró.
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Ya para otra vez no vengo más contigo.
- Al final no estudio nada, le recriminaba a mi compañero de estudios mientras éste me miraba con cara nostálgica.
- Qué quieres que te diga, la rubia del culo me mira y yo miro.
- Pero así no vas a estudiar nada.
- Y que más da, quizás mañana este muerto.
- Sí y quizás mañana no lo estés.
Esa misma tarde había quedado con una antigua relación para celebrar su cumpleaños. Se llamaba Jessica. Así que tras finalizar mi sesión de paripé estudiantil me dispuse a elaborar un plan defensivo. Era una situación un tanto atípica. Que ropa vestir o que regalo comprar eran cuestiones más que superadas. Acudiría con la ropa que llevaba puesta y le regalaría cualquier libro interesante que hubiese en una librería. Pero darme a mi mismo una explicación de que haría allí y el porqué no lo tenía tan claro. Siempre le he tenido aprecio y me gusta tantear el terreno. Pero tras nuestra ruptura seguir teniendo relaciones de almohada conducía a estos imprevistos. Me motivé un poco pensando en que descubriría el secreto de que piensan las mujeres. Hice tiempo y acudí retrasando al máximo mi llegada. No quería dar la sensación de ser una persona aburrida que no tenía otra cosa mejor que estar allí parado. La verdad es que tenía muchas cosas que hacer. Pero ser puntual a veces no da la impresión que imaginamos.

Allí estaba; Jessica, sus amigas y un amigo de sexualidad artística. Tocaba superar el reto. Presidí la mesa. Al principio todos andaban algo despistados. Saludé a todos los comensales aunque cada uno se encontraba enganchado al celular. Hay momentos para la paz, momentos para la guerra, pero interactuar por un teléfono móvil roza la mala educación en determinadas circunstancias. Comienza el concurso. Rápidamente y sin que se dieran cuentas monopolicé la situación. No había una personalidad más fuerte que la mía, así que llevaba el hilo de la velada. Me transforme en agua adaptándome al medio. No sé si conoceréis la cantidad de trabas que las personas homosexuales ponen a los chicos heteros cuando están rodeado de mujeres.
Frases como "mira que cuerpazo tiene ese tío o con este pasaría yo más de una noche" no debían de sorprenderme.
Y no lo hicieron. Es más contribuí a recalcar las cualidades de una u otra persona matizando mi parecer. Me dediqué a ignorar a la cumpleañera, interesándome por todas los diálogos que me ofrecían sus amigas. Hubo un par de amagos de temas insólitos, de relaciones pasadas, pero anepdóticamente ninguna presente de la anfitriona. El dolor siempre está ahí. Se hace más y más leve pero siempre se recuerda un poco, aunque cada vez sea menos.
Utilicé todos los piropos envenenados que estaban a mi alcance:
“Que bolso más a juego y que grande ¿A quién escondes ahí?”, “Qué guapa y que morena estás que simpática te queda la nariz despellejada”, fueron frases de mi repertorio.

Volví a aplicar mis nuevas habilidades sociales hasta que llegó la hora de marcharnos. Saqué mi regalo de cumpleaños ofreciéndolo con poco entusiasmo recogiéndolo con mucho afecto su legítima propietaria. Parece que por el aspecto había gustado a todos los presentes. Llegó la hora de marcharse. Hablamos todos un poco fuera del restaurante. Cometiendo el fallo de no haber amagado mi retirada mucho antes. Finalmente la retirada me llegó a mí. La amiga a la cual le estaba haciendo menos caso se cansó (típico) y movió a su bando a todo el personal. Me despedí con toda la cortesía posible y sin más me marché.
Ha sido breve pero hemos echado el ratillo. Fue el mensaje que recibí minutos después desde el móvil de Jessica.. .plasmando en mi mente la interrogación: ¿Qué significaría esto?...
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crepuzculo dijo
El día que me dejen darle forma y color a este texto seré muy agraciado y mis vistantes perdidos lo agradeceran.
21 Junio 2007 | 01:44 AM