Aplicando el método
Esta vez si que ha funcionado. Todavía estoy asimilándolo. Lo he hecho. Esta vez mi acompañante de noche fue una amiga, la denominaremos, Rouge. Rouge y yo nos conociamos hará poco tiempo, pero nuestras ideas sobre la vida, y sobre la concepción del espacio-tiempo, coincidian al 100%. Verdaderamente era lo más cercano a una amiga. Había estado de viaje con ella y no surgió nada entre nosotros. Es más gracias a ella ligué con otras chicas. Es genial. Muchas personas opinan que es imposible conocer a otra chica si ya vas con una. Se equivocan por completo. Es mucho más fácil. Inspira mayor confianza. No eres un pesado heterosexual más el cual sale un viernes noche. O bien eres el novio de la chica o el amigo gay de toda la vida.
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Hablando e intentado elaborar algún tipo de mentalismo. Interrumpió nuestra conversación un tipo llamado Merk. Un amigo en común fue el que nos presentó. Merk comenzó a fardar sobre su trabajo. El servía a los ejércitos del mal. A lo intereses del de sus superiores. Era un pieza verde en una sociedad democrática. Bueno, dejémoslo en pieza, porque para ser verde hay que tener tres neuronas y a éste sólo le quedaba una. Cuando un tipo así arrogante empieza a observar mi mirada de asco, inmediatamente se aleja del lugar, pero éste por contra seguía. Contaba historias sobre lo interesante que era su trabajo y sobre las cosas que hacía, y una y otra vez se comparaba conmigo. ¿Acaso yo te estoy juzgando? ¿Alguien te preguntó a que te dedicabas? pensé en esos momentos. Continuaba presumiendo de sus grandes gestas dentro de la Cuerpo. El bicho verde no paraba. Decía que andaba detrás de no sé que personas. Ni a mí, ni a Rouge nos importaba. Había interrumpido mi truco de mentalismo, para hablar de sí mismo.
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Aunque Merk no paraba de charlar, mi salvación (o más bien la de Merk, porque empezaba plantearme el escupirle a la cara) llegó en forma de angel rubio de dos metros de estatura. Daren era Polaca y estaba en España con dos amigas estadounidenses. Me acerqué tal y como decía el manual (El método de Neil Strauss). La más guapa de todas ellas era una chica morena con los ojos azules. Pero abordé de siguiente manera a Daren. Me puse a gesticular lo alta que era. De repente al observar las miradas de sus dos amigas hacía a mí, ella también miró. Le dije - Eres una chica muy alta. ¿Tú no vives aquí verdad? Ella me respondió que no, que vivía en Sevilla, en un español correcto de aspecto extranjero. Yo insistí - Pero tu no eres de aquí ¿Cómo vas a ser de Sevilla? No me engañes... Daren: - No soy de Sevilla, ¿Pero a ver si aciertas de donde soy? - La verdad que me sorprendió la forma tan grata y tan natural con la que me estaba hablando, era como si yo tuviera superpoderes o estuviera protagonizando una película de Tom Cruise. Le dije, que ella, por su aspecto debía de ser de Letonia, con lo cual provoqué una risa muy simpática en sus labios. Me aventuré igualmente a acertar la procedencia de todo el set (grupo).
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No acerté ni una. Pero logré llamar toda su visión. Pasé rapidamente y mediante practicamente un movimiento de salsa en situación para hablar con la morena que más captaba a mis sentidos, pero apenas trataba el español, al igual que yo no trataba mucho el inglés. Logré defenderme. Incluso no teniendo ni idea del idioma fui capaz de hacer que enseñara los dientes en son de la alegría. Debido a que no tenía a nadie que me guardara las espaldas. (Rouge no estaba por la labor) La tercera amiga, al no llamar mi atención decidío joderme la noche. Se cansó e insistió en marcharse del lugar arrastrando a sus amigas. Todas accedieron y me despedí cordialmente de ellas. Pero cual fue mi sopresa cuando recibo un papel de la mano de Daren en el que plasmaba su número de teléfono comunicándome que la llamara más tarde y que ella me indicaría el lugar donde iban a estar. Fue muy entrañable. Pero tenía que dormir y no iba dejar a Rouge allí (se encontraba cansada al igual que yo). Ambos nos fuimos del local, no sin antes insistirme mi amiga Rouge, cienes y cienes de veces, que cogiera el móvil y marcase los números apropiados. Me negé. La fiesta se había terminado y yo con ella. Le mandé un mensaje a la rubia polaca de despedida. "Fue un placer conoceros, si otro día estais por aquí ya teneís mi número. Sois muy simpáticas y agradables. Tengo que dormir."
No me respondió, pero eso no importaba. La técnica de Neil Strauss estaba funcionando...
Karmen dijo
Yo también solía salir muy a menudo con mi mejor amigo, sobre todo en verano, y la verdad es que ligábamos de lo lindo. Eso sí, nosotros no dudábamos en llamar al número e irnos con quien hiciera falta, y luego nos reencontrábamos para volver a casa (o nos SMSábamos para vernos al día siguiente a cometnar la jugada xxD )
Un besote, guapo!!
13 Junio 2007 | 12:00 AM