Crepúsculo del atardecer
...Sólo hablan las olas. Pequeños crujidos suntuosos y alegres albergan en mis oídos. La calma de un movimiento estable. Cálidas luces solares acarician mi piel a la llegada de este crepúsculo del atardecer. Almas serenas con paso avivado y con recto camino contornean el final de la mar. Sensaciones de placer para un cuerpo errante yacido en la arena. Cúpula celeste ilumina con su brillo el suave venir del frío. Brisa de levante arrastrada soñolienta y descansada, que huye del vil ruido. Imagen de sonrisa y felicidad que llena mis pulmones de limpieza y pulcritud. Niños que corren alborotados, divertidos por las circunstancias en que se encuentran. Pupilas verdosas y salvajes de una montaña de acontecimientos que aún están por llegar...

...Presentándose mi cuerpo al frescor venidero, sientes que los instantes buenos duran poco, pero que al menos éstos existen. Dios en su magnánime omipotencia tiene a bien mostrarnos su cariño, ínfima parte de su existencia, pese a que impacientes hipócritas no reconozcan ni su sombra. Susurro de leves montes de arena, pisadas de unos, monumentos naturales de otros, contrapuestos con su luz y su sombra. Comprender que la paz no la porta una paloma blanca, sino que son situaciones en las que, en silencio, el supremo habla a tus orejas mudas....
Nalia dijo
No hay nada como la calma del mar manso para desahogar nuestro pensamiento de las preocupaciones...abandonarse a su sonido es entrar en un profundo y agradable letargo de relajación.
10 Mayo 2007 | 11:55 PM